Discurso del magistrado 2016

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25/06/2016
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Intervención del magistrado de la Jura del Rey Ramiro I 2016

Acto de Simancas

25 de junio de 2016

Muchos han bautizado el siglo XXI como el siglo del cambio, de la tecnología, de la comunicación. Avances que, en definitiva cambian nuestra forma de vivir el día a día, que nos permiten vivir mejor y de forma más cómoda, pero ¿es el siglo XXI una época de cambio de paradigma?

Parece que mientras el mundo avanza, los estereotipos y paradigmas siguen intactos, como si nadie se atreviera a tocarlos, a trabajar para mejorar nuestra calidad de vida.

En el año 1987 las Naciones Unidas se atrevieron a plantear el cambio: la creación de una convención específica sobre los derechos de las personas con discapacidad. Sin embargo, los pensamientos y paradigmas no evolucionan a la velocidad de la luz, y mientras la tecnología nos supera en el “arte de vivir” nosotros preferimos ver pasar los cambios sin formar parte de ellos.

Tras varios años de lucha, en diciembre de 2001 se creó un Comité ad hoc de la Asamblea General para elaborar un proyecto de Convención y su protocolo, y finalmente, el 13 de diciembre de 2006 la Asamblea General de las Naciones Unidas, adoptó por consenso, la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. Tal como lo señaló en su discurso el por entonces Vicesecretario General de la ONU, Kofi Annan este fue “el primer tratado del siglo XXI en ser adoptado, es el tratado que se ha negociado con mayor rapidez en la historia del derecho internacional y el primero que surgió del cabildeo emprendido por Internet”… podemos decir que fue el primer tratado del cambio… ¿pero, cómo hemos evolucionado?

Esta Villa de Simancas hace 12 siglos fue escenario de cambio, de evolución, de revolución… parece que los nuevos tiempos no nos traen nada nuevo. El valor, la lucha, el coraje y la creencia ya convivían por aquel entonces entre los ciudadanos de este municipio. SIETE doncellas decidieron luchar por su dignidad, autonomía, valor y sobre todo, por sus derechos tal y como muchos siglos después recoge Naciones Unidas en sus principios rectores.

Ahora, en el siglo XXI se reconoce que las mujeres con discapacidad experimentan múltiples desventajas, siendo objeto de exclusión debido a su género y a su diversidad.

Se demuestra, de esta forma, que poco hemos cambiado en estos miles de años, ¿o no? Parece que hemos mejorado en algunos aspectos, sin embargo, hay “barreras mentales” que siguen intactas, tal cual estaban en esta villa de Simancas hace 12 siglos. Debemos luchar por cambiar la sociedad y los pensamientos, al igual que las 7 doncellas lo hicieron. No es fácil combatir con valor, pero si nuestra vida está en juego perderemos la razón para luchar con el corazón. Por eso, desde aquí os pido a todos, y a este ayuntamiento, que luchéis, que os arméis de valor por conseguir una sociedad de iguales, de valientes, una sociedad de derecho, donde todos tengan “capacidades diferentes” y nadie sea despreciado por su condición.

  Como cita Ban Ki Moon “Para construir un mundo sostenible e influyente para todos es necesario que participen plenamente personas con capacidades de todo tipo”.

La primera de las cuestiones que nos plantea la Convención de las Naciones Unidas es un “cambio de paradigma”. Es necesario que todos nosotros cambiemos nuestra forma de trabajar, pensar y operar, así como de ver y entender a las personas con discapacidad y la discapacidad como tal. La Convención reconoce que la discapacidad es un concepto que evoluciona como resultado de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras exteriores que evitan su participación plena. La Convención reconoce que la exclusión o limitación de la participación que experimentan las personas con discapacidad no es la necesaria y directa consecuencia de su deterioro, sino más bien el resultado de las políticas, legislación y prácticas que refleja la sociedad. También se evidencian barreras de actitud, por la falta de comprensión y conciencia, lo que permitidme que llame “barreras mentales”. Barreras que estas SIETE doncellas se saltaron y destronaron. En nuestros días esto sigue siendo real, las personas con discapacidad seguimos luchando por tener plenos derechos, por lograr un reconocimiento de iguales, cierto es que muchas cosas han cambiado, ahora la normativa apoya nuestros derechos y la sociedad tiene una visión más amplia, pero aún hay muchos muros que derribar.

Si en el siglo XXI se reconoce que las mujeres con discapacidad experimentan múltiples desventajas, siendo objeto de exclusión por el mero hecho de serlo y por su discapacidad, se demuestra, de esta forma, que la evolución del pensamiento sigue siendo el mismo, da igual el tiempo que pase ni los cambios que vivamos, las “barreras mentales” siempre serán protagonistas de nuestro tiempo. Debemos luchar por cambiar la sociedad y los pensamientos, al igual que las 7 doncellas lo hicieron.

Hace 12 siglos estas doncellas mostraron valentía, su decisión fue trascendente, ya que tener discapacidad en aquella época no sólo te convertía en un desecho social, sino que te privaba de realizar las tareas de la vida diaria.

Estas mujeres renunciaron a sus hobbies por su libertad. Cierto es que esto ha cambiado, las “barreras arquitectónicas” cada vez son menores y la accesibilidad universal para todos está más presente. Además, Simancas es una tierra concienciada con la accesibilidad y la discapacidad, ya que desde hace 24 años acoge la sede de ASPAYM Castilla y León en su municipio. Desde aquí os pido que sigáis apoyando como la habéis hecho hasta ahora todo lo que rodea a la mejora de calidad de vida de este colectivo, que no os olvidéis de todo lo que hemos conseguido y que continuemos luchando con todas nuestras fuerzas por seguir mejorando. Por eso os animo a que si como estas doncellas queremos salir victoriosos, cumplamos los deseos de Platón “La primera y la mejor de las victorias es la conquista de uno mismo”. Cambiemos nuestro pensamiento y así conseguiremos cambiar las normas. Este valor fue lo que llevo a vuestras doncellas a amputarse su mano, ellas confiaron en su valor, en sus creencias y en su lucha, y así consiguieron librarse del mayor de los castigos, el sometimiento al rey Abderramán II.

Los tiempos cambiarán, y los avances seguirán su curso, hoy, aquí os pido que seáis partícipes de este cambio, que al igual que vuestras 7 héroes cambiaron su vida para luchar y conseguir sus derechos, seáis partícipes del cambio y luchéis por lograr un mundo de iguales, sin barreras arquitectónicas y mentales, un mundo donde todos seamos diferentes, e iguales a la vez.

Muchas gracias.

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